Un tipo curioso


Fernand Point fue un tipo curioso. Prácticamente desconocido fuera de Francia, a su restaurant La Pyramide, ubicado a las afueras de Lyon, le debemos la formación de algunos de los cocineros que han revolucionado la culinaria mundial como por ejemplo los hermanos Troisgros, Alain Chapel o Paul Bocuse.

La Pyramide fue fundado poco después de la Primera Guerra Mundial y su cocina continuó la tradición de Escoffier en cuanto a hacer las cosas de manera sencilla, abandonando las salsas gruesas y pesadas y las cocciones largas y utilizando los elementos del mercado transformándolos lo mínimo indispensable para que conservaran sus colores, formas y sabores originales. En muchos aspectos Fernand Point definió los pilares en los que se asentaría la Nouvelle Cuisine.

En 1933 La Pyramid fue el primer restaurant del mundo galardonado con tres estrellas de la Guía Michelin. La clasificación de una, dos y tres estrellas había sido instaurada dos años antes.

Pero no solamente su personalidad tendría un enorme impacto en la cocina. Por ejemplo antes de que Alemania ocupara Francia en la Segunda Guerra, Fernand Point daba de comer en forma gratuita a una gran cantidad de refugiados que pasaban por Lyon. Cuando se produjo la ocupación, como su restaurant era uno de los mejores de la zona fue también "ocupado" por el estado mayor nazi, entre ellos Klaus Barbie, el carnicero de Lyon, quien matara al líder histórico y figura emblemática de la Resistencia, Jean Moulin. Ante esa situación el carismático Fernand Point decidió cerrar el restaurant hasta que Alemania fuera vencida. Y así lo hizo, reabriéndolo en 1946.

Fernand Point muere en 1955 siendo un tipo jóven. Tan solo tenía 58 años. Deja un compendio de recetas, los chefs mejores formados de la época y actitudes y frases célebres de las cuales la que más me gusta es: Jamás se debe confiar en un cocinero flaco.

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